¿Tienes un equipo a prueba de robots?

Algunos directivos y emprendedores me cuentan lo mucho que les cuesta encontrar talento para sus empresas, especialmente en las áreas que tienen que ver con la tecnología y sus aplicaciones. Se encuentran ante la oportunidad – y reto – de extraer valor de los datos que obtienen y, sobre todo, de aprovechar el potencial de la inteligencia artificial para mejorar sus negocios.

Los datos corroboran lo que comentan los directivos: según los portales Glassdoor y The Muse (especializados en analizar las dinámicas laborales), entre las profesiones más cotizadas este último año, en demanda y sueldo, figuran las de analista de investigación de mercado, ingeniero de software e ingeniero de datos.

En estas conversaciones con directivos, coincidimos en que necesitamos desarrollar capacidades para trabajar en entornos en los que los robots realizarán muchas de las tareas que hoy en día llevan a cabo las personas.

¿Cuáles son esas competencias que harán que nuestros equipos estén a prueba de robots? ¿Qué necesitamos para convivir con la inteligencia artificial?

Existen muchas listas de habilidades que necesitaremos en los próximos años. La mayoría de ellas inciden en la necesidad de pensamiento crítico, capacidad analítica, creatividad y flexibilidad.

Personalmente, me gusta el enfoque que propone mi colega Joseph E. Aoun, presidente de la Northeastern University, en su reciente libro Robot-Proof: Higher Education in the Age of Artificial Intelligence. En su opinión, la inteligencia artificial nos obliga a poner en marcha un nuevo tipo de alfabetización. Es decir, tenemos que “aprender a leer” de una nueva forma.

Del mismo modo que en el siglo XVIII surgieron las escuelas que enseñaban lógica y retórica que permitieron el nacimiento de la abogacía, y en el s. XIX aprendimos a manejarnos con las capacidades de ingeniería que dieron paso al desarrollo de la industria, en los años que vienen los humanos tendremos que cultivar nuevas habilidades para convivir –¡no competir! – con los robots. La clave está en centrar nuestro trabajo en aquello que nos hace únicos y en lo que podemos ser mejores que las máquinas.

Se trata de preparar a los humanos para el nuevo entorno a través de tres grandes niveles de alfabetización:

  • Alfabetización tecnológica. Hoy en día sabemos utilizar las pantallas y numerosos dispositivos digitales, pero en general desconocemos cómo funcionan por dentro y sus posibilidades. Para aprovechar el potencial de la tecnología, será imprescindible que toda formación incluya un nivel mínimo de programación y de lógica de sistemas de información.
  • Alfabetización en datos. Puesto que, gracias a la inteligencia artificial, vamos a poder manejar grandes cantidades de datos, será más importante que nunca dominar las capacidades analíticas que nos permitan discriminar los datos importantes y saber hacer las preguntas adecuadas, de manera que la tecnología responda con los datos realmente útiles.
  • Alfabetización humana. En la era de los robots, la capacidad de comunicar y relacionarse con otras personas, la creatividad, la visión de conjunto entre conocimientos distintos y el razonamiento ético, serán más importantes que nunca. Las habilidades genuinamente humanas harán que los equipos de personas sigan siendo necesarios y “a prueba de robots”.

Me resulta muy interesante ver cómo Aoun llama a esta triple alfabetización “humanics”, una combinación de conocimientos técnicos y humanidades. En mi opinión, es una manera de actualizar el concepto de formación humanista, que pone a la persona y sus características únicas en el centro de todo el modelo económico-social.

En el IESE, llevamos más de 60 años trabajando para formar a profesionales precisamente con ese enfoque humanista, y ya hemos empezado a incorporar los conocimientos tecnológicos y la lógica del big data en nuestros programas de formación.

Y es que, al margen de la velocidad y profundidad de la entrada de la inteligencia artificial en las empresas, seguirán siendo necesarios directivos capaces de pensar estratégicamente y de tomar decisiones con criterios éticos, algo que las máquinas más sofisticadas (al menos de momento) no pueden hacer. En definitiva, necesitaremos directivos a prueba de robots.

 Y tú, ¿tienes ya un equipo a prueba de robots? 

Por: Franz Heukamp, Director General de IESE Business School.

Scroll hacia arriba
error

Compártenos en tus redes sociales